17 de Septiembre de 2021
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Retos y obligaciones frente al desperdicio alimentario

 

El desperdicio alimentario en el mundo se estima en 88 millones de toneladas, y se prevé un incremento exponencial en los próximos años. Es evidente, la directa vinculación entre el desperdicio alimentario y sus efectos directos en el cambio climático, debido a los altísimos costes medioambientales que este comporta. 

Con el objetivo de contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la FAO, en concreto con el objetivo 12.3 sobre reducir a la mitad los residuos alimentarios por cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha, han empezado a establecerse iniciativas y disposiciones legales para los operadores de la cadena alimentaria. A nivel estatal, hace pocos meses, se realizó una consulta pública para la elaboración de una futura Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario. No obstante, tenemos algunos precedentes a nivel de comunidades autónomas, por ejemplo, en Cataluña en marzo de 2020 se publicó la Ley 3/2020, de 11 de marzo, de prevención de las pérdidas y el despilfarro alimentarios. Esta ley impone una serie de obligaciones a todos los agentes de la cadena alimentaria, con el correspondiente régimen sancionador.
 
Entre otras, las empresas de la cadena alimentaria, las entidades de iniciativa social y otras organizaciones sin ánimo de lucro que se dediquen a la distribución de alimentos están obligadas a:
  • Disponer de un Plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario
  • Medir e informar anualmente sobre los niveles de generación de pérdidas y desperdicio de alimentos.
  • Aplicar la “jerarquía de prioridades” con el fin de guiar las actuaciones de los agentes de la cadena alimentaria en cuanto al destino de los excedentes:

                1. Prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.

                2. Utilización para la alimentación humana.

                3. Utilización para la alimentación animal.

                4. Recuperación de elementos y sustancias para usos industriales.

                5. Obtención de compost de calidad.

                6. Obtención de biogás.

                7. Otros tipos de energías.

                8. Eliminación.

 
Esta ley caracteriza como a infracciones graves, las siguientes acciones u omisiones:
  • No disponer o no aplicar un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.
  • No cuantificar las pérdidas y el desperdicio alimentarios o no informarlos anualmente.
  • No aplicar la jerarquía de prioridades, anteriormente detallada.
  • No evitar actuaciones orientadas a dejar los alimentos en condiciones no aptas para su consumo o valorización.
 
En Mérieux NutriSciences disponemos de una metodología específica para ayudar a su organización a implantar el Plan de Prevención de las Pérdidas y el Despilfarro alimentarios. Contacte con nuestro equipo de expertos para ampliar la información al respecto.
 
 
Ariadna del Valle · ariadna.delvalle@mxns.com
Carlos de Pablos · carlos.depablos@mxns.com 
Alfred Pallarès · alfred.pallares@mxns.com
 
Departamento de Gestión de la Calidad y la Seguridad Alimentaria