6 de Septiembre de 2018
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Los plaguicidas que contienen disruptores endocrinos no deberían estar en el mercado

La Comisión Europea acaba de adoptar criterios para identificar la presencia de disruptores endocrinos en plaguicidas. Las sustancias activas con propiedades alteradoras endocrinas deben ser restringidas.

¿Los plaguicidas pueden tener efectos disruptores endocrinos?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los disruptores endocrinos o sustancias químicas alteradoras endocrinas (SAE) son sustancias químicas que dañan las funciones normales del sistema hormonal de los organismos vivos.  En particular, las SAE podrían interactuar notablemente con el sistema de la hormona tiroidea, que desempeña un papel central en los procesos fisiológicos de mamíferos y humanos. Como consecuencia, estas sustancias podrían ser perjudiciales para la salud humana, ya que podrían estar asociadas con problemas de salud a corto y largo plazo, como alteraciones en la función reproductiva, aumento de la incidencia de cáncer de mama y problemas de desarrollo infantil.

La Red de Intercambio de Alteraciones Endocrinas (Endocrine Disruption Exchange Network, TEDX), un instituto de investigación sin fines de lucro, sugiere que algunos plaguicidas podrían causar alteraciones endocrinas. Ya hay 494 ingredientes de plaguicidas en la lista de posibles disruptores endocrinos de TEDX, de los cuales 102 se añadieron en 2017.

¿Cuáles son los criterios definidos por los reguladores de la UE para identificar las SAE en los plaguicidas?

De acuerdo con la normativa europea específica para los productos fitosanitarios (Reglamento (CE) nº 1107/2009) y los biocidas (Reglamento (UE) nº 528/2012), las sustancias activas alteradoras endocrinas debían restringirse, pero se necesitaban criterios para identificar los alteradores endocrinos. Por lo tanto, en septiembre de 2017, la Comisión Europea propuso dos proyectos que establecían criterios científicos para la determinación de las propiedades de alteración endocrina:

  • El primero, relativo a los biocidas, fue aprobado por el Parlamento Europeo en octubre de 2017 y dio lugar a un texto legislativo, el Reglamento delegado (UE) 2017/2100 para aplicar el Reglamento (UE) 528/2012. Entró en vigor el 7 de diciembre de 2017 y se aplicará a partir del 7 de junio de 2018 a todas las solicitudes de biocidas nuevas y en curso.
  • El segundo, que tenía por objeto la aplicación del Reglamento (CE) nº 1107/2009 relativo a los productos fitosanitarios, fue rechazado por los diputados del Parlamento Europeo debido a la excepción solicitada para las sustancias que también tenían efectos nocivos en organismos no diana.

En la reunión legislativa sobre plaguicidas del Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (PAFF) celebrada en diciembre de 2017, los Estados miembros votaron a favor de un nuevo proyecto de Reglamento que no incluye la excepción. La Comisión Europea adoptó estos nuevos criterios el 19 de abril de 2018., y entraron en vigor el 10 de mayo de 2018 y se aplicará a partir del 10 de noviembre de 2018 a todas las solicitudes nuevas y en curso de productos fitosanitarios.

En ambos Reglamentos:

  • Los criterios se aplican a las sustancias, protectoras o sinergistas que pueden causar efectos adversos en los seres humanos o en organismos no objetivo. Según los legisladores de la UE, un disruptor endocrino:
    • es un compuesto que causa un cambio en la morfología, fisiología, crecimiento, desarrollo, reproducción o esperanza de vida de un organismo, un sistema o una población (o subpoblación) animal o humana. Resulta en un deterioro de la capacidad funcional, un deterioro de la capacidad para compensar el estrés adicional o un aumento de la susceptibilidad a otras influencias;
    • tiene un modo de acción endocrino, es decir, altera la función o funciones del sistema endocrino;
    • provoca efectos adversos como consecuencia del modo de acción endocrino.
  • Deberán tenerse en cuenta todos los datos científicos pertinentes disponibles de conformidad con los protocolos de estudio acordados internacionalmente y aplicando una metodología de revisión sistemática para identificar los disruptores endocrinos (por ejemplo, estudios in vivo o métodos de ensayo alternativos validados que predigan modos de acción endocrinos adversos e in vivo, in vitro o, en su caso, in silico que informen sobre los modos de acción endocrinos).
  • En la evaluación de las pruebas científicas se tendrán en cuenta tanto los resultados positivos como los negativos, la pertinencia del diseño del estudio, la calidad y coherencia de los datos, la vía de exposición, los estudios toxicocinéticos y sobre metabolismo, el concepto de dosis límite y las directrices internacionales sobre dosis máximas recomendadas.
  • La industria alimentaria debería utilizar un enfoque basado en la ponderación de las pruebas
  • Para la identificación de la sustancia como alterador endocrino no se tendrá en cuenta los efectos adversos que sean consecuencias secundarias no específicas de otros efectos tóxicos.

Únicamente en el caso de la reglamentación sobre biocidas, el efecto sobre los organismos no diana, si el modo de acción previsto de la sustancia activa consiste en controlar organismos diana distintos de los vertebrados a través de sus sistemas endocrinos, los efectos sobre los organismos del mismo grupo de especies no se tendrán en cuenta para la identificación de la sustancia como alteradora endocrina.

¿Cómo deberían aplicar los agentes de la industria alimentaria estos nuevos criterios?

Los productos plaguicidas que contienen sustancias activas endocrinas no deben comercializarse.

Para aplicar estos nuevos criterios de identificación, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) están trabajando conjuntamente en la elaboración de un documento de orientación científica y técnica para identificar sustancias con propiedades de alteración endocrina en plaguicidas y biocidas, cuya finalización está prevista para junio de 2018.

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Referencias