22 de Julio de 2021
|   NOTICIAS LOCALES
Cómo asegurar que los nuevos envases y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos sean seguros y cumplan con sus funcionalidades

 

En la última década ha ido creciendo la preocupación por el Medio Ambiente, y cada vez, son más las industrias y los consumidores que se unen a diferentes iniciativas que apuestan por un packaging con el que reducir el impacto negativo en el medio ambiente. 

La Unión Europea ha impulsado una transformación en el mercado del packaging, a través de dos normativas marco que debemos considerar. Por un lado, la llamada “Directiva sobre Plásticos de un Solo Uso” (Directiva (UE) 2019/904), en la que se indica que, en el 2030, todas las botellas deben contener en su fabricación como mínimo un 30% de plástico reciclado, y, por otro lado, el modelo de Economía Circular de la Comisión Europea, un ambicioso proyecto que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende y se reduce la generación de residuos. 

En el sector del packaging alimentario se están poniendo al mercado soluciones basadas en materias primas como la celulosa, el almidón de maíz, la fécula de patata, la caña de azúcar u otros materiales procedentes de la naturaleza para partir del uso de materias primas que puedan, posteriormente derivar a un envase biodegradable y/o compostable, u bien la fabricación de envases de plásticos 100 % reciclables. Es también por ello que hay un nuevo proyecto de enmienda al Reglamento de la UE sobre plásticos en contacto con alimentos (Reglamento UE nº 10/2011). Todos estos nuevos materiales están entrando de forma acelerada al mercado de la alimentación con el objetivo de la reducción de residuos, sin embargo, ¿siguen siendo seguros desde el punto de vista de la seguridad alimentaria? ¿pueden ser la causa de futuras reclamaciones de los consumidores? 

Para dar respuesta a dichas preguntas hay que evaluar muy bien la documentación facilitada por los proveedores de dichos envases, verificando que la Declaración de Conformidad del envase en cuestión sea rigurosa y apta (artículo 16 del Reglamento CE nº 1935/2004), así como que cumplan los requisitos generales descritos en el artículo 3 del citado Reglamento, y que la funcionalidad de los envases u objetos destinados a entrar en contacto con los alimentos cumplan con su objetivo de uso previsto.

Para abordar de forma satisfactoria el enfoque de la seguridad alimentaria ponemos a su disposición nuestra experiencia para la revisión y comprobación de la Declaración de conformidad y consultas legales relacionadas con su packaging, así como en el diseño y ejecución del plan analítico que más se adecúe a sus materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos (migraciones globales, específicas, NIAS, aminas aromáticas primarias, etc.) y la realización de análisis sensoriales acreditados de acuerdo con lo establecido en la Reglamentación Europea. 

Así mismo les ofrecemos la posibilidad de realización de estudios perfomance para simular el uso previsto del envase/objeto destinado a entrar en contacto con alimentos y así poder garantizar que el envase cumplirá con sus funciones y por lo tanto no será causa de reclamaciones de los consumidores. 

 

Aleix Bohigas · aleix.bohigas@mxns.com
Food Science Center

Rut Gómez · rut.gomez@mxns.com 
Food Compliance Solutions

Belén Cabanes · belen.cabanes@mxns.com
Departamento de Análisis Sensorial