Para asegurar que el 100 % de unidades que ponemos en el mercado cumplen con los requisitos de inocuidad o de calidad comprometidos, solo hay dos sistemas: la utilización de procesos y operaciones seguros, y el control de los mismos. 

La herramienta que nos informa si un proceso está controlado no es una herramienta emocional (“seguro que está bien”; ”siempre ha ido bien”; “hago todo lo que puedo”; “los controles que hago de tiempo en tiempo dan bien”;….) sino una herramienta racional (“tengo un plan de control que informa, con un grado de confianza X%, que el número de unidades defectuosas no es superior a Y%”).

En ocasiones los planes de control se elaboran en base a criterios  arbitrarios: lo que hemos hecho siempre, lo que nos piden nuestros clientes,…

Nuestras soluciones 

Nuestros conocimientos, experiencia y herramientas desarrolladas al respecto, nos permiten ayudarles en:

  • Determinar el nivel de protección, para cada uno de los peligros de inocuidad o de calidad, cada uno de los planes de control.
  • Diseñar planes de control  que garanticen un adecuado nivel de protección.
  • Optimizar la relación entre nivel de protección de los planes de control y coste de los mismos (en algunos casos, solo modificando el plan de control, es posible aumentar el nivel de protección manteniendo o incluso reduciendo el coste del mismo).