¿Está listo para el envasado ecológico? 

En los últimos años se ha registrado un crecimiento en la búsqueda de productos sostenibles: esta cuestión se ha dejado sentir especialmente en el sector del embalaje, ya que el envase es un medio fundamental de presentación y comunicación, pero sin duda también es una fuente de residuos. Limitar estos residuos es, con razón, uno de los objetivos más importantes en el sector de los envases, ya que es en el sector alimentario donde se están llevando a cabo varias iniciativas internacionales contra los residuos de alimentos.  

Con el fin de reducir los residuos de envases, los productores y diseñadores están multiplicando sus esfuerzos para "aligerar" los envases y hacerlos cada vez más sostenibles. El enfoque más común es el LCA (Life-Cycle Assessment) que tiene como objetivo evaluar el impacto que un producto tiene en el medio ambiente durante su ciclo de vida, es decir, desde la fabricación hasta el final de su uso. 

Una parte fundamental de este trabajo se refiere a la selección de materiales renovables, reciclables y compostables.  La Biodegradabilidad y Compostabilidad son características peculiares de los embalajes alimentarios y no sólo: a partir de 2018 (como ya ocurre en Francia y ocurrirá en Europa) e incluso en Italia, después de que las bolsas vendidas en las cajas de los supermercados, incluso las bolsas ultraligeras para frutas y hortalizas, pescado y productos cárnicos, etc. deberán ser compostables y tener las siguientes características para ser certificadas por organismos acreditados:

  • ser biodegradable y compostable según la norma internacional UNE EN 13432;
  • estar compuesto de al menos un 40% de materia prima renovable (50% a partir de 2020 y 60% a partir de 2021) según la norma UNE CEN/TS 16640;
  • ser adecuado para usos alimentarios.

Tras superar las pruebas previstas por la norma UNE EN 13432, dichas bolsas pueden ser marcadas con la marca "OK COMPOST" por la certificación TÜV Austria or DIN-CERTCO, los dos organismos europeos que certifican la compostabilidad del producto.

La multiplicación de estas políticas de prevención y reciclado en Europa y en todo el mundo es un fuerte indicador del hecho de que los envases ecológicos, como bioplásticos, desempeñarán un papel fundamental tanto en los mercados de envases como en los de alimentos. Las iniciativas ya aplicadas se dirigen directamente a los consumidores finales: esta es la razón por la que las campañas de participación e información (como el uso correcto y el reciclado) deben llevarse a cabo simultáneamente, entendiéndose que siempre debe garantizarse la seguridad, en particular en lo que se refiere a la idoneidad de los alimentos.

En la era de la economía circular, el tema del reciclaje de envases y embalajes sostenible es, por lo tanto, un enfoque en constante evolución y cada vez más actual: junto con el sector industrial, Mérieux NutriSciences está a la vanguardia gracias a la completa gama de servicios de ensayo en el sector del embalaje.

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